De ésta manera trabajamos:

chatDebido a que en la actualidad la tecnología nos provee de enormes posibilidades permitiendo la intercomunicación más allá de la distancia, surge este servicio personalizado On-line desde un lugar que te resulte privado y cómodo por Skype, Chat o E-mail, para todos aquellos que requieran Asistencia Psicológica, Atención y Asesoramiento Psicopedagógica, ya sea a causa de diferentes trastornos psicológicos, de conducta, de aprendizaje, o bien Orientación Vocacional y Ocupacional, orientación a docentes, padres, alumnos, etc.

 

CRECE LA TERAPIA  ONLINE: la usan uno de cada tres Psicólogos

 DE VILLA FREUD A LA WEB
Recurren al chat o Skype. Y más pacientes eligen esta modalidad por falta de tiempo o para evitar el estrés del viaje al consultorio. Afirman que es tan efectiva como la presencial. Qué tener en cuenta.
Por Alejandro Gorenstein:

La terapia psicológica online en la Argentina tuvo su primer capítulo con la crisis de 2001/2002, que llevó a miles de personas a emigrar buscando nuevas oportunidades laborales y recurrieron al chat o al Skype para poder continuar las sesiones con su terapeuta. Pero desde entonces no dejó de crecer y hoy ya uno de cada tres psicólogos atiende a través de Internet. La famosa “Villa Freud” se está mudando a la Web.
“Hay terapeutas que prefieren el chat u otros que preferimos Skype, pero muchas usamos veces ambos. Cuando un paciente siente vergüenza de contar algo, le ofrezco la opción de que lo escriba y trabajemos ciertos contenidos por chat. En la psicoterapia online el paciente y el terapeuta no se encuentran en el mismo lugar físico, pero tienen un punto de encuentro psíquico ”, explica la licenciada Adriana Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Migraciones de los pacientes, actividades laborales que les exigen viajar en forma continua, falta de tiempo para ir al consultorio del terapeuta, la distancia para desplazarse hasta allí o las complicaciones del tránsito son las principales causas que explican este auge. Y también el conocimiento y el acceso a la tecnología a través de las redes sociales, que posibilitó que sean los adultos jóvenes quienes más utilizan este tipo de servicio, cuentan en la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), entidad donde ya el 35% de sus miembros atiende por esta vía.

Según los especialistas que atienden de esta forma, estos tratamientos representan entre el 15% y el 50% del total de su actividad. Si bien en nuestro país no existen estadísticas, un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos relevó que esta modalidad tiene más aceptación en personas de entre 25 y 55 años, especialmente en las mujeres que trabajan. Aquí los terapeutas conceden que el perfil es similar.

“La modalidad online responde a una necesidad imperiosa de nuestra sociedad de poder recibir apoyo y mantener una terapia a pesar de las dificultades del medio ambiente y de la vida agitada de nuestros días. Mis pacientes online han avanzado en sus vidas de una forma que tal vez no sería posible si tuvieran que trasladarse físicamente al consultorio”, dice la licenciada Beatriz Bergman, psicóloga clínica y máster en programación neurolingüística. Terapeutas y pacientes destacan que de esta forma se ahorra mucho del estrés que hoy implica llegar al consultorio y que la flexibilidad horaria facilita la continuidad del tratamiento.

La terapia online suele tener la misma duración que la convencional (entre 30 minutos y una hora por sesión dependiendo del terapeuta). Los costos son iguales que en las sesiones cara a cara. “La frecuencia varía de una a cuatro sesiones semanales en función de la necesidad de cada persona. Como parte del encuadre, les aclaro que yo trabajo en mi consultorio y les pido a los pacientes que también lo hagan siempre desde el mismo lugar”, puntualiza Liliana Manguel, psicoanalista y miembro titular de APdeBA.

El “contrato” y el “encuadre”, afirman los especialistas, deben ser siempre acordados y por eso recomiendan realizar varias entrevistas de prueba para constatar si la terapia será factible en cada caso. También aseguran que la pérdida del contacto cara a cara no influye en el resultado del tratamiento . Manguel explica que en este abordaje no se habla de ausencia fáctica, sino de una presencia diferente. “La falta de contacto corporal, visual y olfativo lleva a que se agudicen otros sentidos como el auditivo. Lo que también resulta diferente es el tema de los silencios. Muchas veces a la distancia son más difíciles de tolerar. Es importante diferenciar si son resistenciales, para reflexionar o comunicar algo, o si es que simplemente se cortó la línea ”, dice.

Sin embargo, la licenciada en psicología Adriana Martinez, coordinadora asistencial de la Fundación Buenos Aires, tiene una mirada más crítica y sostiene que es importante como analista tener en claro qué se pierde en la situación virtual. “Eso, más allá de lo obvio, debo evaluarlo con cada paciente, caso por caso. Estar muy advertido de que, las más de las veces, este tipo de tratamientos resultan inviables por diferentes motivos. Y actuar con responsabilidad, fijar reglas claras para el funcionamiento. Por eso es indispensable contar con la posibilidad de ver al paciente personalmente, aunque sea esporádicamente”, concluye. Es importante estar alerta al profesionalismo de los analistas para evitar caer en improvisados y también poder tener siempre un camino alternativo de contacto entre el terapeuta y el paciente.

FUENTE: Diario Clarín

 

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