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El trauma colectivo: cuando una sociedad siente el mismo dolor

¿Sabías que hay hechos que nos afectan como sociedad? ¿Conoces el concepto de trauma colectivo y sabes cómo se retrata? Lo analizamos a continuación.

Guerras, catástrofes naturales, ataques terroristas, epidemias, crisis económicas… La humanidad suele pasar de manera cíclica por eventos de gran dureza e impacto; ahora bien, esas experiencias no acaban cuando el evento desaparece o se resuelve. Dichos acontecimientos suelen dejar un trauma colectivo, el cual puede tardar años en curarse o, sencillamente, no resolverse jamás.

Este tipo de situaciones, más allá de lo que pueda parecernos, son algo común en nuestro pequeño planeta. Las crisis, sea cual sea su origen, son una constante en nuestro mundo, aunque no siempre nos demos cuenta de ello. Así, mientras una parte del hemisferio hace vida con normalidad, en alguna parte del otro se baten en un conflicto armado o un terremoto devasta un país entero.

Guerras tribales, levantamientos sociales contra determinados regímenes, hambrunas, incendios que duran semanas… Los traumas colectivos no se vivieron únicamente durante la Segunda Guerra Mundial, sino que son algo recurrente en pequeñas zonas del mapa, pero abarcando eso sí, a cientos de personas, de vidas humanas.

Situaciones de este tipo se traducen en pérdidas humanas, cambios sociales y en retos económicos que están conformando y conformarán más de una herida, más de un trauma psicológico. Analicémoslo a continuación.

El trauma colectivo, ¿en qué consiste?
El trauma colectivo es un efecto psicológico compartido por un grupo determinado de personas que han vivido de manera conjunta, un mismo hecho adverso.
Ese efecto suele generar a menudo un cambio en la sociedad o una búsqueda de nuevos significados vitales. En los últimos años, por ejemplo, hemos visto este tipo de hechos reflejados en los ataques terroristas sufridos en casi cualquier rincón del mundo.

Sabemos que el ataque a las Torres Gemelas en el 2011 supuso un gran cambio social, además de un impacto del que muchos siguen recuperándose. La matanza de 84 personas en la isla de Utoya en Noruega por parte de Anders Breivik es otro ejemplo de cómo un hecho llega a afectar toda una sociedad.

Por lo tanto, este tipo de circunstancias van más allá del simple dato histórico; son, por encima de todo, heridas psicológicas que suelen permanecer durante varios años en el tejido mental de un grupo de personas.

Por otro lado, el trauma colectivo es tremendamente complejo porque no solo ocasiona sufrimiento y trastornos de estrés postraumático. Además, puede cambiar todo el tejido de una comunidad (Erikson, 1976). ¿De qué manera? Aumentando la desconfianza, cambiando nuestra forma de relacionarnos, creando nuevas políticas y normas sociales, etc.
Es una experiencia de alto impacto capaz de transformar a un grupo amplio de personas de manera muy significativa.¿Cuáles son los síntomas del trauma colectivo?

La Universidad de Twende en los Países Bajos realizó un estudio muy interesante en el 2017 analizando las características del trauma colectivo. El doctor Cihano Aydin, autor de este trabajo, explica que los efectos que aparecen durante la vivencia de acontecimientos de este tipo.

Es decir, bajo el contexto de un desastre natural, de un accidente químico que afecta a una población o en el contexto de una pandemia se pueden observar los inicios de lo que más tarde puede convertirse en un trauma. Son los siguientes:

  • Desmotivación.
  • Indefensión, sensación de que uno no tiene control sobre nada.
  • Agotamiento físico, dolor de cabeza, cambios en la alimentación, problemas para conciliar el sueño.
  • Cambios de humor.
  • Desánimo y visión negativa del futuro.
  • Crisis existencial, la persona pone en duda muchas de las cosas que daba por sentadas.


Saber que no estamos solos: el dolor es compartido
Las experiencias traumáticas nos bloquean porque vemos la vida a través de ese hecho doloroso o adverso (Judith Herman, 1992). Ese filtro de angustia constante hace que procesemos cada hecho con extrañeza, con una sensación de irrealidad.

¿De verdad está pasando esto? ¿Cómo puedo estar viviendo algo así? Estas son, sin duda, las preguntas más comunes que nos hacemos en estas circunstancias.
Algo que se debe tener en cuenta es que en estas circunstancias no se está solo. La mayoría de personas sienten, piensan y experimentan lo mismo. Y esto proporciona la oportunidad de crear refugios comunes en los que compartir emociones, pensamientos, miedos y necesidades. Contar con un grupo de apoyo puede ser de ayuda.

La importancia del duelo para aliviar la herida del trauma
El trauma colectivo no se cura con el tiempo. Se resuelve con las estrategias que apliquemos durante ese tiempo, se alivia con la necesidad de transitar por un duelo. Y en ese viaje, cada persona lo hará de un modo particular. Habrá obviamente quien deba hacer frente a la pérdida de un familiar. Otros deberán resolver su crisis existencial, la pérdida de su trabajo, de su forma de vida, de su estabilidad…
Toda crisis nos quita algo y nos obliga a algo: a una transformación, a un cambio de mentalidad, esa en la cual obligarnos a seguir mirando hacia delante, con esperanza. Tengámoslo presente.

Por:  Psicóloga Valeria Sabater